Con la salida de los chamacos y su temporada vacacional, se acabó el tráfico. Hoy me subí a mi auto y la ciudad estaba vacia. Pense que era como “un día sin mexicanos” la película -y miren que aquí hay hartos-, pero no. Sólo los que trabajan habían salido a la calle. Total que , recorrí 36 kilómetros para llegar de mi casa a la chamba.
Lo que todos los días recorro en hora y media, hoy hice 36 minutos exactos.
Conclusión: ¡Que nunca más haya clases!.
Lo siento por todos mis sobrinos, y los hijos de mis amigos y de mis vecinos: pero ¿A poco ellos no están igual de contentos que yo? Si les quitan las clases, no van a la escuela, los papás no se estresan, el trafico no existe y convivimos en paz.
jejeje, la alegría del viernes.



